Decía Víctor Hugo que el futuro tiene muchos nombres; para los débiles es lo inalcanzable, para los temerosos, lo desconocido, y para los valientes es la oportunidad. Estoy plenamente de acuerdo con el genio francés, y voy más allá: ahora es la hora de los valientes. Porque, si bien es verdad que corren tiempos difíciles para los que somos de Ciudadanos, no es menos cierto que los momentos duros nunca duran para siempre, pero las personas fuertes sí. Y si algo tiene Ciudadanos, ahora más que nunca y mal que le pese a algunos, es una militancia heroica, que se crece ante la adversidad, con valores liberales y dispuestos a plantar batalla contra viento y marea.

Una cosa es estar en Ciudadanos, y otra es ser de Ciudadanos. Es innegable que, de un tiempo a esta parte, hemos tenido gente que se ha marchado del partido. Pero los que quedan, no les quepa duda alguna, son los más virtuosos; los que, pese al gran interés que unos y otros tienen en enterrarnos, están más vivos y con más fuerza que nunca. En Almería, como en el resto de España, queda la militancia ‘pata negra’. No quiero decir con esto que no hayamos perdido a gente valiosa por el camino: esto sería injusto por mi parte. Lo que vengo a decir es que, a veces, algunas cosas buenas se van para dar paso a las grandiosas.

Puede que no seamos tan numerosos como hemos llegado a ser tiempo atrás, pero estoy convencido de que el cien por cien de los militantes que todavía tenemos son los más valientes y válidos que se pueda tener. Los que no se amilanan frente a las sucesivas debacles electorales, ni frente a opas hostiles de los grandes partidos, ni frente a campañas de desprestigio provenientes de ciertos grupos de comunicación dependientes de dichos partidos; los que no salen corriendo cuando ven peligrar su puesto; los que, pese a todo, siguen creyendo fundamental la existencia de un partido liberal, de centro, capaz de moderar a PP y a PSOE, impidiendo que dichos partidos se echen al monte con sus extremos (Podemos y Vox), al tiempo que ponemos sobre la mesa los problemas reales de nuestros vecinos, no sólo con la crítica iracunda, sino siempre proponiendo soluciones factibles.

Hay quien nos tilda de atrevidos por seguir apostando por nuestro proyecto político. Creo que fue Séneca quien afirmó eso de que, ante la adversidad, conviene muchas veces tomar un camino atrevido. A todos nos toca, tarde o temprano, vencer nuestros días más difíciles para ganarnos los mejores. Sabido es que la noche es más oscura justo antes de amanecer, y sólo atravesando la noche se alcanza el mañana.

Como coordinador provincial de Ciudadanos y candidato a la Alcaldía de Almería, asumo encantado ese desafío. Siempre que hay un reto, hay también una oportunidad para afrontarlo demostrando determinación. Por eso, vamos a darlo todo para que los almerienses sigan contando con una formación que no está por cavar trincheras, ni por crispar más, ni por embarrar el tablero político; aquí estamos y estaremos siempre para mejorar nuestra ciudad y la vida de los que viven en ella, y lo haremos defendiendo unos servicios públicos de calidad, recuperando nuestro gran patrimonio histórico, modernizando Almería, escuchando a cada barrio, respaldando a autónomos y pymes, apostando por nuestros jóvenes, sin dejar de estar al lado de nuestros mayores. Como digo, el reto es maravilloso.

He comenzado esta reflexión citando a un gran escritor francés, y lo voy a cerrar citando a otro, André Gide, quien, entre otras cosas, sostuvo que ninguna persona puede descubrir nuevos océanos a menos que tenga el coraje de perder de vista la orilla. Por falta de coraje no va a ser, porque, como he explicado ya, tenemos a los más valientes con nosotros.

 

Rafael Burgos, coordinador provincial de Ciudadanos (Cs) y candidato a la Alcaldía de Almería